Leyes inmutables del marketing: La Ley de la Aceleración

Una novedad es una ola en el océano y la tendencia es la marca. Una novedad tiene mucho de bombo y una tendencia muy poco.

Como una ola, una novedad es muy visible, pero sube y baja muy deprisa. Como la marea, la tendencia es casi invisible, pero muy poderosa a largo plazo. Una novedad es un fenómeno a corto plazo que puede ser rentable, pero no dura lo suficiente para resultar beneficiosa para la empresa. Además, las empresas suelen actuar con frecuencia, como si una novedad fuera una tendencia. Como consecuencia se cargan a menudo con muchos empleados, instalaciones de producción y redes de distribución demasiado caras..

Una moda, por otro lado, es una novedad que se repite. Ejemplos: faldas cortas para mujeres y chaquetas de solapa ancha para hombres.

Cuando desaparece la novedad, en ocasiones la empresa se hunde en un shock financiero profundo.

Aquí está la paradoja. Si se encontrara un modelo de negocio de crecimiento rápido, con todas las características de una novedad, lo mejor que podría hacer es amortiguar la novedad. Amortiguando la novedad, conseguimos alargarla más y se convierte en algo más parecido a una tendencia.

Esto se ve en la industria del juguete. Algunos propietarios de juguetes muy populares pretenden poner el nombre del juguete a todo. El resultado es que se vuelve una enorme novedad que está destinada al fracaso. Cuando todo el mundo posee una tortuga Ninja ya nadie las quiere.

La tortuga Ninja es un buen ejemplo de una novedad que se hunde precipitadamente por la codicia de su dueño. El propietario aviva la novedad en lugar de amortiguarla.

Por otro lado, la muñeca Barbie es una tendencia. Cuando se inventó hace diez años, la muñeca no fue comercializada excesivamente. Como resultado, la muñeca Barbie se ha convertido en una tendencia a largo plazo dentro de la industria del juguete.

Los artistas de más éxito son los que controlan sus apariciones. No se sobrevenden. No están en todos lados. No se queman con sus admiradores.

Olvidemos las novedades y, cuando aparezcan, tratemos de amortiguarlas. Una forma de mantener una demanda a largo plazo para nuestro producto es no satisfacer jamás del todo la demanda.

Pero lo mejor, lo más rentable en marketing, es montarse en una tendencia a largo plazo.

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