De empresas, expectativas y financiación

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Empresas, expectativas y financiación son tres conceptos que se han convertido en cotidianos para cualquier emprendedor. Sin ir más lejos, el valor de las acciones de Facebook ha caído un 20% debido a un cambio en las expectativas de ingresos para los próximos años.

Las empresas del tamaño de este gigante americano parece que no dejan nada al azar. Sin embargo, al final del proceso, siempre tienes que enfrentarte con el mercado. Y el resultado  de esa prueba no se puede predecir. Podemos diseñarlo y acotar todas las variables para ajustar la probabilidad al máximo, pero siempre habrá un pequeño espacio para el azar.

Y las expectativas hacen su aparición en escena. Nuestro sistema económico, desde operaciones pequeñas hasta las políticas macroeconómicas más complejas, se basa en asumir como constantes ciertos aspectos que no son tales. Un ejemplo sencillo: el sistema financiero “funciona” (reduciéndolo al absurdo y asumiendo que en la actualidad esta afirmación es poco menos que cuestionable) porque suponemos que los clientes no van a necesitar a corto plazo una parte del capital que depositan en el banco. ¿Os imagináis qué pasaría si todos quisiéramos, el mismo día, comprar en efectivo un coche? Desastre total y país a la ruina.

Empresas, expectativas y financiación. Y ahora, como emprendedor, vas con tu proyecto debajo del brazo a buscar financiación privada, pública,  a través de bancos… Y llevas tus números preparados. Sin embargo, en esa estimación de ingresos y en el mejor de los casos, plantearás al inversor tres escenarios: optimista, moderado y pesimista. En todos consideras que la empresa es viable. Por lo tanto, tus expectativas reflejan que estás convirtiendo una variable (la viabilidad de un proyecto) en constante (no prepararas un escenario de no viabilidad y de salida de la empresa).

Ajustar las expectativas a las variables que pueden influir en el resultado de cualquier proyecto es fundamental. Cuanto mejor sea ese ajuste, mayor será la probabilidad de éxito, ya que contemplaremos en nuestros planes la forma de adaptarnos ante los cambios que se puedan producir.

Como emprendedor, dedícale el tiempo necesario a la hora de planificar tu proyecto a nivel financiero. Reflexiona sobre tus estimaciones. Piensa si has considerado alguna variable como si fuera una constante. Pregúntate por qué lo has hecho y si el posible inversor lo entenderá razonable o te tomará por un imprudente.

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Del deporte profesional a la empresa. Emprendiendo y gestionando proyectos desde 2007. Consultor de estrategia para pymes. Socio y Director de Sanper Strategy.

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