Amnistía fiscal o cómo blanquear dinero a buen precio

Amnistía-fiscal

Ya ha entrado en vigor la amnistía fiscal aprobada por el Gobierno para que todos aquellos ( ya sean personas físicas, autónomos, pymes o cualquier otra entidad ) que no hayan declarado alguna renta a Hacienda en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, el Impuesto de Sociedades o el Impuesto sobre las Rentas de no Residentes puedan regularizar su situación.

Para ello es necesario presentar un nuevo modelo, el 750 y el D-750. El plazo para poder hacerlo expira el día 30 de noviembre de 2012, también para las declaraciones complementarias que se hagan del modelo.

Se puede declarar cualquier bien o derecho cuya titularidad se corresponda con rentas no declaradas en cualquiera de los impuestos mencionados anteriormente. Eso sí, deberán haber sido adquiridos por el contribuyente antes del 31 de diciembre de 2010.

Sin embargo, aquellos titulares de bienes o derechos que estén siendo ya investigados por rentas no declaradas, no podrán presentar la declaración tributaria especial para beneficiarse de la amnistía.

La cantidad a pagar será el 10% del importe declarado. Todas las rentas se declararán por su valor de adquisición a excepción de las cantidades depositadas en entidades que se dediquen al tráfico bancario o crediticio que será por el importe total del saldo a fecha de 31 de diciembre de 2010.

No se conocerá a los contribuyentes que se acojan a la amnistía ya que según se puede leer en el artículo 7 de la orden que desarrolla la medida la información tendrá carácter reservado.

Lo que pretende el Gobierno con esta medida es recaudar dinero ya que las arcas están más que vacías y necesitan reducir el déficit para cumplir con el objetivo impuesto por la UE. Parece que con tal de lograrlo y contentar a Europa están dispuestos a hacer lo que sea.

Son capaces de facilitar a todo aquel que haya obtenido el dinero de manera ilegal, que blanquee su dinero al módico precio del 10%, sin sanciones, sin intereses y sin recargos. Quedará regularizada su situación, eso sí, siempre que las rentas no declaradas no superen el importe declarado.

Son capaces de desanimar a todo aquel que paga sus impuestos religiosamente. Para qué lo va a hacer si parece que es posible ahorrárselo o conseguirlo más barato. Luego algunos se extrañan de la famosa pregunta ¿quiere factura ? O de las facturas “inventadas” en estimación objetiva, por poner dos ejemplos.

En vez de hacer un esfuerzo para que la Agencia Tributaria cuente con más medios para poder detectar a los defraudadores, se les da carta blanca para que ellos mismos digan cuanto quieren declarar, con menor coste y sin consecuencias. Cada día delinquir es más barato.

Fuentes: BOE, El Economista, El Pais

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Socio y asesor fiscal en SanPer Asesores. Licenciado en Economía.

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