7 de cada 10 empresas piden más flexibilidad laboral para aumentar la competitividad.
La CEOE insiste en que es necesaria más flexibilidad laboral para impulsar la creación de empleo en España y a la vez aumentar la competitividad. Según la EPA (Encuesta de Población Activa), cada vez hay más flexibilidad pero no es suficiente para ajustar los gastos de las empresas, que encuentran cada vez más dificultades para hacer frente al pago de las nóminas y sobre todo, las cotizaciones sociales.
En España estamos aún muy lejos en flexibilidad laboral si nos comparamos con países como EE.UU, cuya flexibilidad en los horarios de los trabajadores supone un ahorro anual de quince mil millones de euros. Unos horarios más flexibles generan en el trabajador más felicidad en su vida diaria y laboral, lo que se traduce en una mayor confianza en la empresa y por lo que consecuentemente aumenta la productividad. 9 de cada 10 empresarios que lo han aplicado en su empresa, corroboran que hay una mejora de la competitividad muy perceptible.
La Reforma Laboral de 2.012 impulsó algunas medidas de flexibilidad laboral, como la eliminación de las categorías laborales, un rígido sistema por el que el trabajador solamente podía realizar las tareas que tenían que ver con su categoría laboral. La eliminación de este punto ha hecho que el trabajador pueda dedicarse a múltiples tareas y puestos de trabajo dentro de una misma empresa, lo que aumenta la competitividad.
Para la movilidad geográfica, la Reforma apuntaba a la selección de aquellos trabajadores que tuvieran menores cargas familiares.
Para evitar despidos, se impuso la medida de la flexibilidad de horarios, para que el empresario tuviera la opción de reducir la jornada laboral antes que despedir, se simplificaron los trámites para poder hacerlo, eliminando la autorización administrativa necesaria para establecer un ERE temporal en momentos de horas bajas en la demanda de trabajo. A cambio, el Gobierno estableció bonificaciones para que los trabajadores pudieran compensar esa media jornada con una duración de 240 días, sin perder por ello la prestación por desempleo.
Se introdujeron también cambios en la negociación de los convenios colectivos, priorizando a los convenios de empresa y estando por encima de los pactos a nivel superior, los acuerdos entre los representantes de los trabajadores y la empresa adaptados a las necesidades y particularidades de cada una.
Algunas de estas medidas se han aplicado con éxito, sobre todo, la flexibilidad en los despidos y en las reducciones de jornada, lo que le ha costado muchas críticas a la Reforma del Gobierno.
Lo cierto es que desde que comenzó la crisis, se han intentado implementar medidas relacionadas con la flexibilidad laboral para aumentar la competitividad. La tendencia a cambiar horas extra por días libres ha supuesto un gran ahorro de costes a las empresas, y la oportunidad al trabajador de disfrutar de más tiempo de ocio. También las nuevas tecnologías han influido bastante en este asunto, ya que con el teletrabajo muchos trabajadores pueden trabajar desde casa si no todos, algunos días, lo que les hace más fácil conciliar vida laboral y familiar, y la empresa ahorra a su vez costes en desplazamiento. En cualquier caso, la mayoría de las empresas siguen pidiendo más flexibilidad laboral para ser más competitivos en el mercado y aumentar las ganancias.
