La empresa y el mundo 1.0

empresa-mundo 1.0 Es incuestionable la digitalización de contenidos empresariales, también lo es la presencia que las empresas tenemos en el mundo 2.0.

A nivel de relaciones sociales, la interactuación entre empresa y cliente por medio de las redes sociales, está en pleno auge.

Sin embargo hemos de tener presente y, presencia en el mundo 1.0.

La empresa en el mundo 1.0, tiene que seguir teniendo vigencia e incluso, me atrevo a decir que, una imagen más incisiva y eficiente:

Hay que continuar recurriendo a las llamadas de teléfono, a la cesta de navidad y al recurso de la presencia física del comercial.

La empresa y el mundo 1.0, son un tandem que no debe dejarse de lado. La empresa debe seguir conectando con sus clientes en el mundo 1.0. Y, al hilo de esta cuestión, queremos traer a colación un tema que, no por sabido, se deja de lado o no se le concede la suficiente importancia en numerosas ocasiones. Nos referimos a la importancia para la imagen de marca que tiene, el comercial, figura que, durante años ha sido el motor (no siempre bien ponderado) de la empresa.

Sin comerciales (antes eran vendedores y, personalmente prefiero acuñar este término) muchas empresas no habrían llegado hasta donde lo han hecho.

Partiendo de esta premisa hay un dato al que, quizá no se le confiere la suficiente importancia en el mundo de la empresa y su relación interactiva en el mundo 1.0:

Nos referimos a la imagen, a la imagen del comercial de calle que, es nuestro primer contacto en numerosas ocasiones, con otras empresas.

La imagen es aquello que, externamente reflejamos, o bien nosotros o bien todo aquello que habita este planeta y, no sea invisible :-).

La imagen es siempre importante, refleja de alguna manera como somos y/o como nos sentimos, nuestro estado de ánimo, nuestro status social, nuestra posición económica, nuestra ideología, etc. Es una forma de decir a los demás, donde estamos, donde nos posicionamos.

El vendedor de hoy adopta múltiples «formatos», lejos muchos de ellos del clásico «hombre del traje gris». Personalmente y, tras muchos años de «traje gris», me decanto por un aire más informal y práctico. No es lo mismo «vender» en un magnífico despacho en el que funciona la calefacción a tope que, estar en medio de Castilla a -7º, la cosa varía sustancialmente.

Si he detectado, al menos esa impresión tengo que, produce en determinados ambientes «empresariales», un cierto rechazo el traje y la corbata, es algo así como un sentimiento, casi nunca verbalizado, pero si sentido de » A ver que me quiere colar este».

Una vestimenta un tanto más informal quizá produce una sensación de una mayor confianza en el empresario medio. Un mayor acercamiento, una mayor empatía.

Sea como fuere lo que, desde luego no se pude dejar de lado, es el aseo personal. Con barba o sin ella, con bigote o sin él,con traje o de ropa deportiva, el vendedor/a, debe ir limpio y cuidado.

Produce una muy mala impresión, en captación de comerciales, por ejemplo, el ver que el individuo en cuestión ha perdido la uña del índice derecho de tanto morderla, o bien lleva un bigote que apunta no se sabe muy bien donde. Si sumamos a esto la falta de higiene (más habitual de lo que pueda parecer), el efecto sobre el captador, contratante,formador, comprador etc, es muy negativo.

Se puede quedar uno perfectamente sin el tan ansiado puesto de trabajo o sin la venta.

Por lo tanto, hay que cuidar la presencia, el aspecto externo, aquella primera imagen, en este caso de marca, que los demás captan de nosotros, una cuestión que se descuida demasiado a menudo.

No pocas ventas y oportunidades laborales, se pierden por no cumplir una serie de normas básicas que, nos esmeramos en cuidar en el mundo 2.0 pero que, por evidente que pueda parecer, se descuida muy a menudo en el mundo 1.0.

Unos zapatos sucios o un cuello de camisa raído, pueden llevar al traste toda una campaña comercial.

No hay mucha literatura al respecto, pero a nosotros nos parece que es una cuestión que, no por elemental, deja de tener una mayor trascendencia de lo que pensamos.  

La empresa en el mundo 1.0, sigue teniendo toda la importancia, no olvidemos esto. El emprendedor y sus acciones, tienen un reflejo en el mundo 1.0, por tanto trasladar el espíritu y la imagen de marca de la web 2.0 al mundo 1.0, es prácticamente un paso obligado.

Una imagen corporativa, en esencia, debe tener una misma fachada, en el mundo analógico y en el digital.

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