Recargo de Equivalencia

by LorenaSanPer on 9 noviembre, 2011

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Tienen obligación de acogerse al Recargo de Equivalencia los comerciantes minoristas:

La ley del I.V.A. establece que son comerciantes minoristas, los que no someten los productos que venden a ninguna transformación, y que realizan la mayoría de las operaciones con consumidores finales (80 %).

Los proveedores de los minoristas les repercuten a éstos, además del I.V.A. que corresponda, otro importe adicional, es el llamado Recargo de Equivalencia. El objeto de esta operación es liberar al minorista de efectuar las declaraciones y liquidaciones periódicas de I.V.A. De esta manera, el minorista soporta más I.V.A. en la compra de mercancía para compensar el importe repercutido en la venta que éste haga posteriormente de dicha mercancía.

El cálculo del Recargo de Equivalencia se efectúa aplicando un tanto por ciento además del I.V.A. sobre la Base Imponible. Este porcentaje va relacionado con el tanto por ciento de I.V.A.:

I.V.A. 18 % Recargo de Equivalencia 4%

I.V.A. 8 % Recargo de Equivalencia 1%

I.V.A. 4% Recargo de Equivalencia 0,50 %

Hay algunas excepciones para este Régimen de Recargo de Equivalencia, como los minoristas que vendan embarcaciones, arte, joyas, piel, maquinaria,…etc.

Veamos un ejemplo de compra-venta con Recargo de Equivalencia:

-El minorista compra mercancía a un proveedor:

Base Imponible: 1.500 €

18 % Iva: 270 €

4 % R.E.: 60 €

TOTAL FACTURA: 1.830 €

Esta factura de compra la declara el proveedor del minorista, por tanto éste es el que paga el Iva + Recargo de Equivalencia a Hacienda.

-El minorista vende la mercancía, lógicamente más cara:

Base Imponible: 2.500 €

18 % I.V.A.: 450 €

TOTAL FACTURA: 2.950 €

-Iva + Recargo de Equivalencia soportado en la compra: 270 € + 60 €= 330 €

-Iva repercutido en la venta: 450 €

TOTAL: 450 € – 330 €= 120 € de I.V.A. que el minorista no tiene que pagar a Hacienda por estar acogido al Recargo de Equivalencia.

El minorista no tiene que declarar esta factura de ingresos a Hacienda, ya que al estar acogido a Recargo de Equivalencia en sus compras, no tiene que hacer la declaración de I.V.A. trimestral. Eso sí, está obligado a expedir factura de sus ventas si se la piden, para que el comprador pueda así deducir ese I.V.A.

El minorista solamente paga a Hacienda cuando compra la mercancía, y el encargado de declararlo es el proveedor, que se tienen que preocupar también por incluir en su factura el tanto por ciento de Recargo de Equivalencia cuando hace una venta a un minorista.

El minorista tiene así una gran ventaja, ya que por estar acogido al Recargo de Equivalencia, al aplicar un tanto por ciento más en la compra de mercancía, compensa el I.V.A. que no declara en la venta, que evidentemente, es más cantidad.

Otra ventaja es la simplificación administrativa del comercio minorista, al no tener que presentar libros ni registros de I.V.A., ni hacer la declaración cada tres meses compensando el soportado y repercutido.

El principal inconveniente es que al no hacer declaración, el minorista tampoco se puede deducir el I.V.A. de los gastos de su negocio como luz, agua, teléfono… etc. Solamente los declara a nivel de Renta (Irpf).

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